¡Y VOLVEMOS OTRO AÑO MÁS! LOCALIZANDO YACIMIENTOS EN LA PRIMERA SEMANA DEL CAMPUS

Con un pequeño adelanto en nuestro calendario habitual, pues el Campus suele desarrollarse en el mes de agosto, este año dimos inicio a la 5ª edición con las mismas ganas de siempre.
La apertura del Campus reunió a representantes del Gobierno de Canarias, Cabildo de La Palma y del Ayuntamiento de Tijarafe. Junto a la alcaldesa Yaiza Cáceres Lorenzo, asistieron Marcos Lorenzo Martín, Viceconsejero de Emergencias y Aguas; Miguel Clavijo Redondo, Director General de Cultura y Patrimonio Cultural; José García Leal, Director General de Aguas; Miriam Perestelo Rodríguez, consejera de Cultura y Patrimonio Cultural del Cabildo de La Palma; Eduardo Mesa Hernández, técnico responsable del proyecto educativo EnSeñas de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural; y el concejal de Cultura y Patrimonio de Tijarafe, Aitor Rodríguez Pérez, que dieron la bienvenida a participantes y equipo técnico.

A diferencia de años anteriores, los diez participantes de esta convocatoria proceden todos de las Islas, siendo mayoritarios los de Tenerife y Gran Canaria pero con una gran representación de La Palma, lo que demuestra el arraigo que ya tiene el Campus en la Isla. Eso sí, en la larga lista de reserva se han quedado muchos otros fuera del Archipiélago que, esperemos, puedan participar el año que viene.

La jornada de presentación continuó con la visita al Barranco de los Gomeros, donde se explicaron y detallaron las diferentes intervenciones arqueológicas realizadas dentro del BIC. Aunque este año el Campus se orienta al desarrollo de la metodología de prospección, resulta imprescindible que los participantes entiendan la necesidad de implementar, paralelamente, el resto de tipos de intervención como, por ejemplo, la excavación arqueológica.

Y casi sin descanso, esa misma tarde empezamos a patear los lomos y barrancos del sector norte del municipio. El trabajo de campo de este año consiste en el reconocimiento de los pagos de Aguatavar y Bellido, situados al noroeste de Tijarafe. Allí, prospectar significa localizar, identificar y registrar los yacimientos que todavía se conservan, dejando constancia precisa de su existencia para que tanto la investigación futura como las administraciones responsables de su custodia sepan qué hay y dónde están.


Como es habitual en nuestro Campus, lejos de ser meros observadores, los diez participantes han ido asumiendo progresivamente las tareas propias de la prospección arqueológica: rastrear el terreno, localizar enclaves, anotar y describir sus características físicas y su ubicación, evaluar su estado de conservación, tomar coordenadas con GPS para volcarlas en un Sistema de Información Geográfica (SIG), fotografiar los conjuntos y el material visible en superficie. Así, hemos ido recorriendo los escarpes del Lomo de las Perdices y las laderas de los barrancos del Mocán y del Hondito, inventariando cuevas y grabados rupestres a lo largo de la semana, ampliando de esta forma el considerable registro arqueológico que ya posee el municipio.


El jueves tocó prácticas con el drone de nuestro amigo Beneharo López Cruz, miembro del colectivo El Legado: Cultura y Patrimonio, quien pasó unos cuantos días con nosotros. Esta herramienta resulta cada vez más útil en las labores de prospección arqueológica, pues nos permite revisar previamente parajes de difícil acceso que, sin información previa, podría hacernos invertir demasiado tiempo sin obtener resultados relevantes. La tarde se completó con la visita de la Televisión Autonómica Canaria, a quienes atendieron los diferentes participantes explicándoles el trabajo que realizan en el Campus.


Y, como siempre, el primer viernes del Campus tocó sesión teórica. Durante todo el día asistimos a diversas charlas y a la proyección de un documental muy especial. Las conferencias, ofrecidas por especialistas de reconocido prestigio en sus disciplinas, nos plantearon tres maneras distintas de acercarse al pasado, reforzando así el doble objetivo del Campus: formar a sus participantes y sensibilizar a la sociedad palmera y canaria sobre el valor de proteger y divulgar un patrimonio tan frágil como es el arqueológico.
Abrió la jornada el profesor de prehistoria de la ULL, Juan Francisco Navarro Mederos que, con la charla “El grafito histórico en Canarias”, nos mostró cómo ha ido cambiando la mirada de los arqueólogos sobre un tipo de registro material tan singular como son los grabados rupestres. A continuación, Eduardo Mesa Hernández, doctor en Arqueología y Técnico de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, nos mostró en “De lo fortuito a lo excepcional” cómo un hallazgo casual sacó a la luz el conjunto de conchas benahoaritas del Salto de Tigalate, en Mazo, La Palma. La sesión vespertina puso el foco en las nuevas herramientas. La Dra. Alba Fuentes Porto, profesora del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, nos mostró en “La imagen como herramienta arqueológica” cómo la documentación digital ayuda hoy a estudiar y conservar el patrimonio.



Finalmente, el broche del día lo puso la proyección del documental “Boca abajo. Arqueología, conservación y estudio de una cerámica de los antiguos palmeros en Tijarafe”, obra de Dominic Dähncke y Van Marty (Look Like Brothers), que relata el apasionante descubrimiento de una vasija completa en un conjunto de cuevas del municipio. Su localización fue fruto de la aplicación de la metodología de prospección durante el III Campus. Y su identificación, documentación y levantamiento arqueológico se realizó durante el Campus del año pasado. Gracias a los participantes, pudo recuperarse una pieza singular que, hasta la finalización de su estudio, seguirá expuesta en el Ayuntamiento de Tijarafe.

El sábado tocó conocer un poco La Palma y sus tesoros. Y como no todo es Arqueología, este año nos dimos el salto a conocer el Centro de Interpretación de las Cavidades Volcánicas Caños de Fuego y Cueva de Las Palomas situado en Las Manchas. Allí conocimos, y disfrutamos, con los tubos volcánicos procedentes de la solidificación de las lavas emanadas en la erupción del Volcán de San Juan en 1949, parcialmente cubiertos por las recientes cenizas del Volcán de Tajogaite.

Pero sin duda, el plato fuerte fue la visita nocturna. Acompañados de nuestro amigo José Juan Rodríguez Rocha nos acercamos a las estaciones de grabados rupestres de Fernando Porto, El Calvario y La Castellana en Garafía, a una hora poco habitual para el trabajo de campo del Campus. Con ayuda de focos y linternas contemplamos, desde una perspectiva poco habitual, los grabados benahoaritas. Al utilizar iluminación artificial rasante en la oscuridad se evitan los reflejos diurnos y se consiguen sombras muy marcadas que aumentan el relieve. Esto permite desvelar un gran número de trazos que, normalmente, resultan invisibles a la vista, provocando que los surcos y grabados imperceptibles a la luz del sol resalten de una manera espectacular. Sin duda, una buena forma de terminar la primera semana del Campus.






