El Barranco de Los Gomeros se configura como uno de los poblados aborigen en cuevas de mayor envergadura de la Isla. El centro neurálgico del conjunto arqueológico se sitúa principalmente en un recodo, a modo de meandro, del tramo medio del Barranco de Los Gomeros-Las Palomas en el barrio del El Jesús, del Término Municipal de Tijarafe.

Dicha zona está atravesada por la carretera que une los barrios de El Jesús y La Punta de Tijarafe por la costa, en el tramo conocido como Las Mejoras o La Capellanía.

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Gran riqueza patrimonial

La zona delimitada como Bien de Interés Cultural alberga un importante conjunto arqueológico de los más sobresalientes de la isla de La Palma, tanto por la existencia de una gran cantidad de cuevas de habitación, muchas de las cuales poseen una estratigrafía de gran espesor, así como por la concentración de cavidades de proporciones muy grandes.

El mayor número de yacimientos lo encontramos en el tramo medio del Barranco de Los Gomeros, a ambos lados de la carretera, aunque la concentración de yacimientos más importante se encuentra en su margen derecha. Todos los factores anteriormente reseñados convierten a este poblado de cueva, sin ningún género de dudas, en el más interesante de la etapa aborigen de La Palma.

Una dilatada presencia humana

Esta Zona Arqueológica constituye uno de los mejores ejemplos sobre el hábitat característico de la cultura benahoarita. El poblado delimitado dentro del Bien de Interés Cultural, cuenta con 39 cuevas naturales de habitación. Además, en tres de ellas aparecieron algunos restos humanos que indican que también serían utilizadas como cuevas sepulcrales en algún momento de su ocupación. Los materiales arqueológicos superficiales documentados en los trabajos de prospección revelan la existencia de un amplio abanico de material arqueológico, destacando los fragmentos de cerámica de todas las fases, lo cual indica que este lugar estuvo ocupado por los aborígenes por un lapso de tiempo muy largo (unos 2.000 años), que abarca desde el mismo momento de su arribada a la isla hasta finales del siglo XV.

A la cerámica debemos añadir abundantes piezas líticas de basalto gris, basalto poroso, basalto vítreo, obsidiana, etc. Los fragmentos óseos nos señalan que la cabaña ganadera estaba compuesta por rebaños mixtos de cabras, ovejas y cochinos. Asimismo, el aprovechamiento de los recursos alimenticios debió ser bastante frecuente, tal y como indican las abundantes conchas de lapas, burgados y restos de peces.

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Cueva de las MejorasBIC del Barranco de los Gomeros, Tijarafe, La Palma

Por otro lado, los contenidos etnográficos los encontramos en muchos casos superpuestos o compartiendo los propios yacimientos arqueológicos, generalmente en forma de reutilización de las cuevas de habitación aborígenes. Sobre el resalte rocoso del saliente del barranco situado en la margen derecha, y que limita el conjunto al Oeste, se sitúa un interesante conjunto etnográfico constituido por una era, un corral y el pajero con grabados cruciformes de época histórica. Destaca, por su factura y excepcional detalle, la representación de un naviforme, un barco de época histórica que aparece grabado en uno de los bloques del pajero. Dependiendo de la hora del día y de la inclinación de los rayos del sol, es posible apreciar motivos como los mástiles, la escalera o la pequeña barcaza que aparece en su costado.

Declaración como BIC: Decreto 29/2015, de 19 de marzo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, “El Barranco de Los Gomeros”: https://goo.gl/rbXi7J

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Primera campaña de excavación (2017)

Durante el verano de 2017 se llevó a cabo la primera campaña de excavación arqueológica en la Cueva de las Mejoras, enclave situado en el Barranco de los Gomeros (Tijarafe, La Palma). Su elección se basó en observaciones superficiales que indicaban buenas condiciones de acceso y habitabilidad, así como la posibilidad de que contuviese un paquete sedimentario lo suficientemente importante como para ofrecer información relevante sobre procesos de producción, actividades domésticas, cronología absoluta y relativa, etc. El yacimiento, que presentaba un muro de cerramiento histórico con una puerta de entrada que fue documentado antes de su desmantelamiento, fue destinado a almacén para productos agropecuarios (forrajes, cereales, almendras, etc.); establo para ganado (ovicápridos, vacuno o porcino); y vivienda.

La intervención pretendía, en primer lugar, identificar los diferentes usos históricos que había albergado la cueva, con la intención de conocer el alcance de los mismos y la posible afección que estos pudiera ocasionar a los paquetes sedimentarios. En segundo lugar, era necesario establecer la dinámica estratigráfica del yacimiento, con el fin de determinar los distintos contextos en los que se habría desarrollado la vida cotidiana del grupo o grupos que la habitaron. En tercer lugar, se buscaba determinar en qué medida y alcance habían afectado los procesos postdeposicionales y antrópicos al registro material y estratigráfico, pues su concreción permitiría focalizar las interpretaciones derivadas del registro arqueológico en su dimensión cronológica y espacial. El objetivo final consistía en contrastar los resultados obtenidos en la excavación arqueológica con las conclusiones alcanzadas en otras excavaciones del contexto insular (Cueva de Belmaco, Cueva del Tendal, Cueva de los Guinchos, Cueva del Humo, etc.).

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Primeros resultados

Se acometieron cuatro sondeos, de diferentes dimensiones, y en distintos puntos del interior y exterior de la cueva. Sin contabilizar aún el número de piezas faunísticas e ictiológicas, que aún se encuentran en proceso de estudio, durante la intervención de la Cueva de las Mejoras se obtuvieron 233 registros y 1.669 piezas arqueológicas. Se recuperaron numerosos fragmentos cerámicos, de todas las fases salvo la IIIc; piezas faunísticas (posiblemente ovicápridos en su gran mayoría, pero también suidos) y malacológicas (sobre todo marinas, pero también terrestres), en una cantidad relevante; restos ícticos, entre los que se han podido diferenciar macroscópicamente paladares de vieja y mandíbulas de murenidae; artefactos elaborados sobre hueso y concha (cuentas, agujas y punzones), de excelente factura; y piezas líticas, tanto sobre basalto de disyunciones columnares, basalto vacuolar, cuarzo (muy poco frecuente) y vidrio volcánico (en algunos casos obsidiana y en otros sobre rocas con menor vitrificación).

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Una cueva reutilizada

Por desgracia, la excavación de la Cueva de las Mejoras evidenció que sus depósitos sedimentarios fueron seriamente alterados en el periodo histórico. Una vez levantados los niveles superficiales, se identificó una capa de cenizas en toda su superficie que alteraba la totalidad de estratos. Fue interpretada como evidencia de un episodio de incendio provocado que afectó a toda la oquedad, y cuyo inicio se encontraba en una hoguera situada en la zona central de la cueva. Esta práctica, asociada a la limpieza e higienización, resulta habitual en este tipo de contextos y llega a vincularse al denominado “sajumerio”, práctica conocida en la zona y destinada a ahuyentar malos espíritus que pudieran hacer enfermar al ganado impidiendo su reproducción natural.

Así pues, y desde el punto de vista arqueosedimentario, el yacimiento no proporcionó argumentos arqueológicos que permitieran una interpretación sobre su ocupación aborigen, sola en el periodo histórico. Sin embargo, desde la perspectiva de la cultura material recuperada, puede afirmarse que la Cueva de las Mejoras ofreció un registro de primera magnitud, y que convenientemente insertado en las sistematizaciones ya existentes y publicadas para la cultura material benahoarita (especialmente en relación a la producción cerámica), permite definir algunas características esenciales para comprender el poblamiento aborigen de la comarca Noroeste de la Isla y, por tanto, para ampliar el conocimiento ya disponible del resto del territorio insular.