TIERRA, AGUA Y MUCHO CALOR. OTRA SEMANA LLENA DE NOVEDADES EN EL CAMPUS
Esta segunda semana de trabajo en la Cueva del Lomo de las Viñas I ha supuesto todo un reto para muchos de los participantes de nuestro Campus, ya que a la exigencia física presente en toda excavación arqueológica se le ha sumado el intenso calor y humedad que hemos padecido. El sedimento propio de la cueva, caracterizado por ser un polvo muy fino que penetra en todas partes, ha generado algunos problemas, al juntarse con la sequedad del ambiente. La zona de criba, que ha debido colocarse en las proximidades del corte dado el escaso espacio útil que genera el bancal de entrada, nos ha obligado a ir limpiando constantemente los perfiles para su correcta documentación. Con lo que la cueva ha estado casi siempre llena de polvo en suspensión.


El corte planteado, de 6×2 metros, ha ofrecido una secuencia estratigráfica en consonancia con lo identificado en la pasada campaña. Como ya se indicó en una entrada anterior, el objetivo fundamental de este sondeo era documentar la conexión estratigráfica entre los niveles de ceniza del hogar aborigen localizado en el Sondeo B, y la capa vinculada al bancal en su uso posterior como corral. Buscábamos esclarecer la interfaz arqueológica que separa las estructuras de combustión de época aborigen con los posteriores rellenos y muros antiguos que los ocupantes históricos de la cueva levantaron para el cambio de funcionalidad. En esta campaña hemos podido documentar esa conexión, además de registrar en las capas superficiales la ceniza del volcán Tajogaite. Pero tendrá que ser en la campaña del año que viene en la que podamos registrar más claramente si la ampliación de la entrada de la cueva arrasó o no con anteriores niveles de época aborigen. El geotextil que colocamos el último día preservará estos estratos hasta el año que viene.





Con los sedimentos y piezas recuperadas durante la primera semana del Campus se pudo poner en pleno funcionamiento la criba de agua. Montada junto a nuestro “chilao”, donde se procesa y registra el material arqueológico de la excavación, y gracias al depósito instalado en la carretera por el personal del Ayuntamiento, podemos separar los restos orgánicos y piezas de muy pequeño tamaño de los sedimentos extraídos de los diferentes estratos de la excavación. Mediante el paso del agua por tamices y mallas de diferente grosor, esta arrastra las partículas más pequeñas del sedimento, mientras los materiales arqueológicos quedan retenidos en la malla. Esto permite la localización de fragmentos diminutos como semillas, carbones o pequeñas piezas óseas, líticas o cerámicas. De esta forma, al tiempo que aplicamos la flotación para recoger la mayor cantidad de restos carpológicos posibles, recuperamos una serie de restos que, de otro modo, pasarían desapercibidos.



Una vez cribado, el material retenido en la malla lo recogemos manualmente, lo dejamos secar para, finalmente, registrarlo y almacenarlo para su posterior estudio. Dada la fragilidad de estos restos, los guardamos en pequeñas bolsas o recipientes independientes donde se etiquetan con la información del contexto y procedencia estratigráfica. Gracias a este sistema, que venimos implementando desde hace algunos años, en la anterior campaña de excavación se pudo localizar un conjunto de semillas de cebada y habas que convierten a la Cueva del Lomo de las Viñas I en el tercer yacimiento de La Palma en el que se constata la práctica de la agricultura entre los benahoaritas.



Paralelamente a la criba de agua, el resto del material arqueológico de mayor tamaño ha pasado por un proceso similar de limpieza, clasificación, siglado y almacenamiento. Aunque casi todos los estratos excavados en esta campaña corresponden a momentos históricos, fruto del revuelto que ocasionó la instalación del bancal en la entrada de la cueva, ha aparecido un conjunto muy relevante, y numeroso, de piezas de adscripción aborigen. Como no puede ser de otra manera en la arqueología de La Palma, la proporción de cerámica es muy alta, pudiéndose identificarse casi todas las fases cerámicas de la Isla.






Por supuesto, durante la semana también recibimos varias visitas a la excavación. Por ejemplo esta (enlace). Pero la más significativa para nosotros, pues muestra el apoyo que siempre nos ha ofrecido desde que iniciamos los trabajos en el Barranco de los Gomeros en 2017, fue la de Nieves Lady Barreto, actual Consejería de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias que vino acompañada tanto de Marcos Lorenzo, Viceconsejero de Emergencias y Aguas del Gobierno de Canarias, como de Yaiza Cáceres, Alcaldesa de Tijarafe, Aitor Rodríguez, Concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento, y una serie de periodistas de diferentes medios.


Pero tras esta larga segunda semana de trabajo, en la que hubo días donde se aprovecharon los últimos rayos de sol que entraban en el barranco, llegó el momento de concluir el Campus. Y se hizo mostrando a los participantes de nuestro reconocimiento por la intensa labor realizada durante estas dos semanas. Mediante un acto presidido por la alcaldesa y el concejal de Patrimonio, el viernes se hizo entrega de los diplomas oficiales del Campus. Un acto muy emotivo para todos y cuya guinda la puso un pequeño video resumen de las dos semanas compartidas (enlace).

La última actividad del Campus fue el sábado, con la visita al Centro de Interpretación de El Tendal, donde nos atendieron maravillosamente y nos ofrecieron, de la mano de Elena, un recorrido guiado muy detallado. Sin duda, fue un gran complemento para la formación de los participantes, ya que pudieron comprobar las diferencias y similitudes arqueológicas que presenta esa parte de la Isla con respecto a lo conocido en Tijarafe. La jornada concluyó comiendo todos juntos y con la habitual visita a Los Tilos, un paraje natural que nunca deja indiferente a sus visitantes.


La valoración del Campus de este año no puede ser más positiva. No solo por el estupendo grupo de participantes, que desde el primer día se compenetraron y supieron enfrentarse a las complicaciones que surgen en el trabajo de campo, sino también por los resultados científicos de la Campaña. Aunque aún queda mucho material por cribar, ordenar y analizar, el volumen de información extraído de las piezas y sedimentos recuperados nos avanza datos muy relevantes del proceso de adecuación de la cueva, con unos estratos que se comportan de manera similar a lo constatado en las intervenciones anteriores, y en clara relación estratigráfica con el sondeo B. La identificación del proceso de construcción de la plataforma de nivelación del bancal en periodo histórico, y su correspondencia temporal con los estratos de época aborigen, nos auguran una décima campaña arqueológica muy interesante.
Hasta el año que viene!!!!!